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Agregado en Sin categoría, el 30 noviembre 2016, por , 0 comentarios

Dicen que la palabra crisis es sinónimo de oportunidad. Esta frase puede resumir lo que le sucedió al señor José Efrén Méndez en 1991, cuando es liquidado de la empresa Concarril. Fue entonces, cuando volteó a ver la oportunidad de hacer crecer el pequeño negocio casero de su esposa, doña Julieta Tejeda, quien elaboraba y vendía pastes a las afueras de las escuelas. Así inicia un negocio más formal, donde vendía 50 pastes diarios, además de pan de pulque y cocoles.

El Serranillo fue una miscelánea donde vendían pastes. Posteriormente habilitaron dos mesas con cuatro sillas de plástico. Además de los productos de la miscelánea, ofrecieron el servicio de recepción de llamadas telefónicas, por lo que decidieron colocar una banca en el exterior, misma que aún sigue siendo parte de la decoración. Mientras la gente esperaba la llamada, aprovechaban para comprar algo en la tienda.

A partir de ahí comenzó un crecimiento acelerado, pues de hornear pastes en dos estufas, posteriormente pudieron comprarse un horno optimizando el tiempo a dos horas en la elaboración de los pastes. Por lo que decidieron utilizar el horno para la elaboración de pan.

Para el año 1994, con la remodelación de Real del Monte, se incrementa la afluencia turística y se ven en la necesidad de aumentar la cartera de productos.

Por lo que además de la tienda decidieron abrir una pequeña fonda con cuatro mesas que les presto una empresa refresquera y en virtud del éxito y de la dificultad para seguir atendiendo la tienda, aproximadamente siete años después deciden quedarse solamente con el Restaurante Tejeda El Serranillo.

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